Como bien conocemos, el tabaquismo es un factor de riesgo para muchas enfermedades, entre ellas las cardiovasculares, respiratorias, cáncer, etc., por lo cual resulta de vital importancia que el gobierno y la sociedad promueva programas de prevención que atiendan este fenómeno conductual multidimensional, el cual involucra componentes psicológicos, sociales y físicos, para así impactar particularmente en la población más joven.
Cabe señalar que la diferencia entre las enfermedades transmisibles y las crónicas no transmisibles se ha incrementado, siendo que las primeras han disminuido y las segundas van en aumento, por ende es muy necesario la promoción de la mejora de los estilos de vida debido a que las causas de muerte se relacionan hasta en un 40% con los estilos de vida.
En mi opinión los esfuerzos para prevenir la adicción al tabaco por medio de campañas y programas que expongan a los jóvenes a los efectos del tabaquismo, del desarrollo de habilidades cognitivas-conductuales para el fortalecimiento de su autoestima, auto-control, manejo de ansiedad, relaciones públicas y el impacto de la publicidad, acercan a los jóvenes a información útil e integral y les permite desarrollar herramientas psicológicas que les ayuda a tomar decisiones más conscientes.