Alejandra Foster Benítez

Como bien conocemos, el tabaquismo es un factor de riesgo para muchas enfermedades, entre ellas las cardiovasculares, respiratorias, cáncer, etc., por lo cual resulta de vital importancia que el gobierno y la sociedad promueva programas de prevención que atiendan este fenómeno conductual multidimensional, el cual involucra componentes psicológicos, sociales y físicos, para así impactar particularmente en la población más joven.

Cabe señalar que la diferencia entre las enfermedades transmisibles y las crónicas no transmisibles se ha incrementado, siendo que las primeras han disminuido y las segundas van en aumento, por ende es muy necesario la promoción de la mejora de los estilos de vida debido a que las causas de muerte se relacionan hasta en un 40% con los estilos de vida.

En mi opinión los esfuerzos para prevenir la adicción al tabaco por medio de campañas y programas que expongan a los jóvenes a los efectos del tabaquismo, del desarrollo de habilidades cognitivas-conductuales para el fortalecimiento de su autoestima, auto-control, manejo de ansiedad, relaciones públicas y el impacto de la publicidad, acercan a los jóvenes a información útil e integral y les permite desarrollar herramientas psicológicas que les ayuda a tomar decisiones más conscientes.