La salud, como definición integral, es un elemento indispensable para que se pueda tener calidad de vida. Las adicciones rompen ese equilibrio.
Ningún tipo de adicción debe sobrevalorarse para su tratamiento y prevención, sin embargo, considero importante hacer más énfasis en aquellas que se encuentran “normalizadas” y son consideradas aceptables hasta cierto grado, claramente me refiero al Tabaquismo como una de ellas.
Las consecuencias que se derivan del consumo del tabaco, además de ser físicas y de tener secuelas bastante terribles, también son a nivel social. El hecho de que exista una restricción parcial del consumo del tabaco (espacios designados para fumadores), contribuye a la perpetuación de esta terrible adicción. La gente fuma todos los días, en todo momento y en cualquier lugar prácticamente, lo que implica una exposición total de la acción, que indudablemente será imitada a futuro por los niños que están en contacto con dichas exposiciones. Adicionalmente, medios de comunicación irresponsables presentan al Tabaquismo, no solo como algo “natural”, sino que también se presenta como una acción aspiracional.
El peso de la prevención de debe recaer únicamente en el gobierno o la educación. Hay mucho trabajo por hacer aún para la prevención de las adicciones y debe ser un esfuerzo conjunto el que debe realizarse, involucrar a todas las partes que conforman la sociedad.