Opiniones y reflexiones
Nos encontramos frente un grave problema de salud pública: el consumo de tabaco. Es la causa singular de mortalidad más prevenible en el mundo y mata hasta la mitad de quienes lo consumen. Es un factor de riesgo de 6 de las 8 causas principales de mortalidad destacando las enfermedades cardiovasculares como las más significativas. A pesar de los constantes esfuerzos internacionales dirigidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la entrada en vigor del Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT), las cifras en México no han cambiado mucho en los últimos años, incluso aumentando la prevalencia entre los mayores de 12 años de 17% en 2011 a 17.6% en el 2017.
Existen varias estrategias que se deben implementar para el control del tabaco, siendo una de ellas el ofrecer ayuda para el abandono del consumo del tabaco y es aquí donde los profesionales de la salud tienen una gran responsabilidad. En los últimos años ha habido muchos avances en cuanto a la comprensión de la psicopatología de la adicción al tabaco y de las motivaciones para el cambio de conducta, situación que ha favorecido el mejorar el apoyo psico-social que se brinda a los fumadores que quieren dejar el hábito.
Creo que es muy importante que todos aquellos involucrados en el control y la prevención de esta adicción, sigan investigando y buscando soluciones para lograr tener una mayor injerencia en la disminución del abuso de tabaco. Claramente, algo está fallando en el proceso, de lo contrario las cifras no irían en aumento, como lo hacen en la actualidad.
Desde mi punto de vista, hace falta más información que llegue de manera temprana y oportuna a los niños y adolescentes, ya que sabemos que es en esta etapa donde la mayoría de los fumadores inician el hábito. Ha sido mucho el énfasis de recalcar los peligros de las drogas entre los jóvenes, pero siento que hemos fallado en posicionar al tabaco en el mismo nivel de peligrosidad de otras drogas. Todos los jóvenes han escuchado de los riesgos de consumir drogas, pero creo que pocos consideran al tabaco una droga. Creo que parte del problema deriva de la desinformación que existía en los años 70 y 80´s sobre el consumo del tabaco y que se ha ido pasando de generación en generación. Finalmente, a muchos de nosotros nos tocó ver a nuestros padres fumar sin restricciones y estar en lugares públicos y de trabajo donde el cigarro era parte intrínseca del ambiente. Claro que ha habido una importante reducción del tabaquismo si comparamos esas décadas con la actualidad, pero las cifras de hoy en día siguen sin ser lo suficientemente bajas. Basta con ver la cifra de fumadores actual en el mundo: más de 1000 millones.
¿Qué medidas debemos tomar para realmente hacer entender a las generaciones de hoy los graves problemas de salud que conlleva el fumar? Creo que este es el principal reto de hoy para los profesionales de la salud, maestros, psicólogos y para los mismos padres, cuyos ejemplos, enseñanzas y herramientas van a ser indispensables para verdaderamente hacer una diferencia en las cifras de prevalencia del abuso de tabaco en nuestra sociedad.
