Jorge Héctor Valle Cortez

La cultura general de una persona debe incluir el conocimiento sobre las graves consecuencias del tabaquismo, y tener conciencia de la enorme presión que la industria tabacalera ha ejercido y seguirá ejerciendo para iniciar y mantener la adicción a la nicotina en la población, proporcionando información engañosa y abusando de una publicidad perversa que pretende exaltar “valores” en la persona, particularmente entre la juventud.

El tabaquismo es una adicción y las adicciones no son hábitos: son enfermedades. Fumar o no fumar es la decisión en salud más importante. Desafortunadamente más del 80% toma esa decisión durante la adolescencia, sin tener consciencia de las consecuencias.

Fumar no es únicamente una responsabilidad individual; es una responsabilidad colectiva, por lo que requiere la participación de todos sin temor a considerar que contribuir a su control sea una actitud descortés o poco tolerante.

Las intervenciones conductuales pueden desempeñar un papel integral en el tratamiento anti tabaco, ya sea conjuntamente con medicamentos o por si solas. emplean una variedad de métodos para ayudar as los fumadores a romper con el hábito, que va desde materiales de autoayuda hasta terapia cognitiva-conductual individual.

Tradicionalmente los enfoque conductuales se desarrollaban y se realizaban en ambientes formales como las clínicas para dejar de fumar y numerosos ambientes comunitarios y de salud pública. Sin embargo, en la última década los investigadores han estado adaptando estos enfoques a formatos telefónicos, de correo y de internet, los mismos que pueden ser más aceptables y accesibles a los fumadores que quieren romper con el hábito.