CONCLUSIONES

El abuso del tabaco es una de las adicciones más extendidas en el mundo, si lo comparamos con el consumo de otras sustancias tóxicas, alcanzando en promedio el 30% de prevalencia entre la población de mayores de 15 años. Los adolescentes son especialmente vulnerables ya que se sabe que es a una edad muy temprana cuando se inicia con el consumo del tabaco, teniendo el gran riesgo de convertirse en adicción.
Estas cifras nos dan una idea de la gran problemática que esto representa para nuestra sociedad. Se sabe que el consumo del tabaco causa muchas enfermedades, no solo a quien lo consume, sino también a quien los rodea. Las enfermedades asociadas con el consumo del tabaco son crónicas, irreversibles, pueden causar la muerte y deterioran la calidad de vida de la persona que fuma y de su familia.
Debido a la importancia de este problema de salud pública, se han tomado numerosas medidas para contrarrestar los efectos y sobre todo prevenir su ocurrencia. Son varios los organismos internacionales y nacionales que se ocupan del tema, mediante la difusión de cifras y la creación de programas de prevención y planes de acción específicos para los distintos grupos afectados por el tabaquismo.
A nivel de psicología de la salud, son diversos los programas que existen para apoyar a aquellos fumadores que deciden dejar este nocivo hábito. La mayoría de los programas de cesación de tabaquismo contemplan dos componentes: farmacológico y psico-social. Para combatir la adicción a la nicotina existen terapias de reemplazo con nicotina (chicle, parches, inhaladores). En relación a las terapias psicológicas existen varias alternativas, entre las que se encuentran las técnicas cognitivo conductuales, terapias de grupo o individual, la hipnosis, entre otras.
Es con el esfuerzo conjunto de dependencias, educadores, especialistas de la salud y psicólogos, que se sigue luchando por disminuir la epidemia de tabaquismo en México y el mundo.